Antes de sumergirte en los ajustes, asegúrate de que las rejillas de ventilación de tu ordenador estén libres. El aire debe poder circular: si las rejillas perforadas debajo y alrededor de un ordenador se bloquean, los ventiladores se obstruirán. Mantén el área alrededor de la computadora despejada, y nunca dejes un ordenador portátil en una superficie suave! También limpia la computadora con un paño antiestático con la computadora apagada. Finalmente, abre tu ordenador para desempolvar los ventiladores con una bomba de aire comprimido. ¿El ruido persiste? Cambie la configuración de la gestión de la energía: cuanto más eficiente sea la energía, menos se calienta el ordenador y menos se cansan los ventiladores. Si estos ajustes no tienen ningún efecto, esta vez sólo hay que cambiar los componentes. Un procesador o una tarjeta gráfica que se calienta menos, o simplemente ventiladores más potentes… o incluso un sistema de refrigeración por agua.