El bebé suele beber más de 8 veces en 24 horas. Sin embargo, no todos los bebés tienen el mismo ritmo, y no hay una frecuencia “normal” de alimentación. Cada madre y cada bebé son únicos. La regla de oro de la lactancia materna en las primeras semanas es alimentar al bebé “a petición”, sin limitar el número ni la duración de las tomas. Un bebé nunca toma más leche de la que necesita. Lo más importante es que tu bebé se agarre bien, chupa eficazmente y traga leche. A medida que su hijo crezca, asegúrese de que tenga al menos 6 alimentaciones efectivas al día. A medida que el bebé crezca, las tomas serán más cortas, más espaciadas y más satisfactorias, pero puede rellenar la tabla de lactancia que algunos hospitales le dan después del parto para ayudarle a conocer el ritmo de despertar, de dormir y de comer de su bebé. Puede notar que sus alimentaciones son “agrupadas” – más frecuentes en ciertos momentos del día (como en la noche) y más espaciadas en otros momentos. Los intervalos largos no significan necesariamente que haya que dar de comer por la noche, y la alimentación nocturna es importante porque se produce más prolactina (una hormona necesaria para producir leche) por la noche, y la leche es más grasa. Así que evita saltarte la alimentación o el biberón.